PREGUNTAS FRECUENTES | EDUCADORES
¿Cómo surgió el Proyecto Calzada?
El Proyecto Calzada nació en el año 2000, fundada por Lifewords, una institución cristiana británica, desde la visión que Hugh Davies, entonces director ejecutivo, recibió de Dios: llevar a los niños y niñas en situación de vulnerabilidad, en todo el mundo, a Jesús, el amigo que los ama, sana su dolor y restaura sus vidas. Comenzó con una investigación a 368 niños/as de 4 países: Sudáfrica, Brasil, India y Filipinas. A través de este estudio, el Proyecto Calzada descubrió qué les pasaba a los niños/as, cuáles eran sus sueños, emociones, miedos, etc., lo que nos llevó a producir el Imagíname, un recurso bíblico que ayuda a los niños/as y adolescentes a lidiar con sus traumas y, así, promover la mejora de su autoestima, un factor muy común entre los niños/as en situación de riesgo, que perjudica su infancia y futuro.
Desde entonces, el Proyecto Calzada ha llegado a decenas de países, estando actualmente activo en 16, llevando siempre esperanza y sanidad emocional y espiritual. A lo largo de los años hemos visto los resultados en la vida de los niños/as que crecen felices y descubren un futuro más digno.
¿Cómo debo proceder si el niño/a no comparte su sentimiento?
Recuerdes que el objetivo del Imagíname es ayudar al niño/a a sanar sus sentimientos, a través del Espíritu Santo, lo que redundará en una mejora de su autoimagen y autoestima. Su comportamiento cambiará y podrá tomar decisiones más positivas. Incluso su relación se verá afectada positivamente. Todo esto a partir de un cambio de pensamiento y sentimiento. Así que, si el niño/a no comparte su sentimiento, ve un poco más allá y pida que se compare con algo al pensar en la peor situación que le ha pasado. Tal vez cuando te explique la comparación, él/ella te hablará sobre el sentimiento para que puedas continuar con la consejería. Pero si aún no sabes el sentimiento, cuente la 1ra. historia bíblica, ore con él/ella, ofrézcale el refrigerio que preparó e invítale a escuchar otras historias en un otro día. Esperamos que pronto tengas una nueva oportunidad con este niño/a. ¡Dios te bendiga!
¿Qué hacer cuando el niño/a comparte dos situaciones traumáticas diferentes?
Puede ocurrir que cuando el niño/a está pensando en lo peor que le ha pasado, le vengan a la mente diferentes eventos. Escuche atentamente y con interés todo lo que el niño/a quiera decir. Luego pídale que te diga qué, entre los diferentes eventos, le molesta más. Puede ser que cada situación produzca sentimientos diferentes en ese momento, por lo que es bueno ayudarlo/a a identificar la situación en la que se enfocarán en este encuentro. Sin embargo, las situaciones pueden estar relacionadas, así que no te preocupes si no es un evento único y aislado. Ante su respuesta, pregúntale cómo se siente al respecto de ello.
¿Qué hacer si el niño/a dice más de un sentimiento?
Si el niño/a dice más de un sentimiento, tendrás que ayudarlo/la a decidir qué sentimiento es más fuerte y le afecta más en ese momento. Solo trabajarás un sentimiento en cada consejería. Esté tranquilo/a y, al final, ya apunta un nuevo encuentro con el niño/a, sabiendo que hay otro sentimiento a ser trabajado.
¿Qué hacer si el niño/a no quiere hablar?
Puede ocurrir que el niño/a esté cansado, con sueño, con hambre, o inhibido e incómodo en ese momento. Siempre es bueno comenzar el encuentro de manera relajada, rompiendo el hielo, haciendo el Juego de Papel u otro juego si sientes que está inhibido/a. Si en realidad no quiere hablar, puedes invitarlo/a a escuchar las historias del juego Maletín Verde en un otro día. Ore con el niño/a, si es apropiado, y/u ore por él/ella, pidiendo que se sienta más cómodo/a la próxima vez.
¿Qué hacer cuando el niño/a no quiere compartir o no recuerda lo peor que le pasó?
Si el niño/a no recuerda o no quiere hablar de lo peor que le ha pasado, puedes cambiar un poco la pregunta para que te cuente entonces algo difícil. A veces, el niño/a no está listo para compartir lo peor que le ha venido a la mente. Trata de preguntarle cómo se siente en este momento. Si dice un sentimiento, pregunte qué le hace sentir de esa manera. Puede ser que de esta manera cuente algo que lo/a deje con este sentimiento al recordar lo que le pasó. Si es así, y el sentimiento se relaciona con el evento, escuche sobre la situación y luego continúe el proceso yendo a la comparación.
Recuerde nunca obligar al niño/a a hablar. Si, incluso cambiando la forma de preguntar te das cuenta de que el/ella no se siente cómodo/a, abra la pestaña derecha de la aplicación, Comparación, y haz clic al final en “Saltar a la 1ra. historia” y cuenta la 1ra. historia bíblica, que se cuenta a todos los niños/as. Él/ella se beneficiará al escuchar que Jesús lo/a ama, hace justicia y quiere cuidarlo/a. Lea el texto bíblico de la historia y pregúntele si quiere hablar con Jesús. Déjalo/a orar si quiere, y ore tú también por él/ella. Si percibes que está cómodo/a, pídale que elija una de las tarjetas de bolsillo, haciendo lo mismo que en la consejería. Dale el refrigerio e invítalo/a a volver otro día. Él/ella podrá entender que el juego del Maletín Verde es una actividad liviana, y en el próximo encuentro podrá abrir su corazón para que hagas todo el Imagíname con él/ella.
¿Qué hacer si el niño/a no dice cómo se siente acerca de la experiencia que contó?
El enfoque de la consejería con el juego Imagíname es trabajar el sentimiento del niño/a, que puede afectar su autoestima. Si él/ella no comparte su sentimiento, haga la ‘Actividad especial’, que es saltar a la 1ra. historia y luego saltar a las tarjetas de bolsillo. No olvides apuntar otro encuentro con él/ella, pidiendo a Dios que esté más tranquilo/a y reciba la sanidad para su sentimiento negativo, si es el caso.
¿Qué debo hacer si en la segunda consejería el niño/a comparte la misma situación traumática que en el primer encuentro?
Una misma situación traumática puede provocar diferentes sentimientos negativos en el niño/a, así que no te desanimes pensando el/ella no fue ayudado/a en el primer encuentro. La sanidad total es un proceso que puede haber comenzado y continuará. Escuche atentamente para entender lo que él/ella quiere compartir en el segundo encuentro y siga todo el Imagíname, contando la historia del niño modelo con la información que te dijo en el segundo encuentro. Para ejemplificar: Una niña compartió en el primer encuentro cómo sintió miedo al recordar el día en que una fuerte lluvia destruyó su casa, porque pensó que ella y su familia morirían en esa noche. Y en el segundo encuentro volvió a compartir lo difícil que fue ese día de la destrucción de su casa, pero dijo que se sentía triste al recordar lo sucedido, pues estaban sin hogar, viviendo a favor en casa de amigos. El miedo se había sanado en el primer encuentro, y la tristeza se había sanado en el segundo encuentro.
¿Necesita el niño/a elegir uno de los 3 ejemplos de comparación, o puede pensar en cualquier otra imagen que le venga a la mente?
Cuando le des los 3 ejemplos con los que otros niños/as se compararon y su calidad: el pájaro para escapar de los problemas, el vaso frágil que necesitaba ser tratado con cuidado y el ratón que siempre tenía hambre, él/ella logrará entender el juego que estás proponiendo. Le pedirás al niño/a que piense en algo con lo que compararse cuando se acuerda de lo que le pasó, que puede ser un animal, un objeto o algo de la naturaleza. El niño/a buscará en su mente cualquier imagen para explicar cómo se ve, no necesariamente el pájaro, el vaso y el ratón, que son solo ejemplos. Los niños/as utilizan una multitud de imágenes para explicar cómo se ven a sí mismos, por eso déjalos/las con libertad para usar su creatividad.
¿Qué hacer si el niño/a no quiere dibujar la comparación?
Cuando el niño/a dibuja lo que pensó para compararse a sí mismo/a, en relación con lo que le pasó, le ayuda mucho a elaborar mejor su idea y a explicarte lo que dibujó, dándole claridad sobre cómo se ve a sí mismo/a. Pero recuerda que durante la consejería de Imagíname no obligamos al niño/a a hacer nada. Entonces, si él/ella no quiere dibujar la comparación, debes respetarlo/a. Es posible que solo quiera decirte con que se compara, o tomar algo de la habitación para explicar, y esto también te ayudará a comprender cómo está su autoimagen y autoestima. Recuerda que es importante explorar bien la comparación preguntando, por ejemplo, ¿qué clase de “perro” es este? O, ¿qué similitudes tiene el contigo? De esta manera, podrás presentar con claridad la comparación al contar la historia del niño modelo.
Si el niño/a dice lo peor que le ha pasado, cómo se siente al respecto, pero no encuentra nada con lo que compararse o no quiere decirlo, ¿cómo debo proceder?
Las comparaciones te ayudarán a saber cómo está la autoimagen y la autoestima del niño/a en el momento de la consejería, pero si no quiere o no puede compararse, eso no te impedirá seguir con el Imagíname. Pero antes de continuar, confirme que no el/ella que encuentra nada con que compararse, o se está comparando con “nada”, como a veces los niños/as se comparan a un nada. Si es así, puedes traer la imagen de la hoja de papel en blanco para mostrar la comparación del niño modelo.
Sin embargo, si has confirmado que no es un “nada” con la que él/ella quería compararse, y le has explicado el juego de diferentes maneras, y, aun así, el niño/a no encuentra nada parecido a él/ella, entonces puedes hacer todo el proceso Imagíname, saltándose solamente la comparación del niño modelo. Comience diciendo que en el juego hay la historia de un/a niño/a que también pasó por lo misma (o similar) situación que él/ella, eligiendo la imagen de “¿Qué ocurrió?” y sigas avanzando en el proceso del Imagíname.
Al final, pregúntale si puede encontrar algo con que compararse. El hecho de que no compararse al principio no significa que no puede encontrar una manera de describirse ahora. Sin la primera comparación, no podrás relacionar la autoestima del principio con la del final, para confirmar el cambio, pero puedes ver la transformación de otras maneras, como en su comportamiento, decisiones y relaciones con las personas después del encuentro.
¿Por qué es importante crear a un niño modelo en el Imagíname?
El niño modelo es una estrategia que usamos para ayudar al niño/a a abrirse y permitir que el Espíritu Santo le hable. Sabemos que los niños/as tienden a imitar a quienes admiran. Por lo general, los niños/as tienen un héroe que quieren imitar y actuar de la misma manera, ¿no es así? Cuando el/la niño/a se identifica con alguien, su disposición a imitar es mayor. ¿Quién sería entonces la persona con la que mejor se identificaría?
Si le dices al niño/a que tú también ha sufrido malos tratos de sus padres, o que también vivió en la calle, etc. Se conectará, pero inmediatamente pensará: “ah, pero ahora tienes una familia, tienes una casa, trabajas aquí, las personas te quieren…”. El niño/a puede alejarse rápidamente de la identificación, y aunque hayas pasado por lo mismo, no tendrá el mismo impacto que cuando le contamos la historia de otro niño/a que es similar a la de él.
De las historias que escuchamos de muchos niños/as con los cuales conversamos, podemos presentarle a alguien que se vio a sí mismo/a de la misma manera que él/ella, que pasó por la misma situación o muy similar a la de él/ella, pensó de manera similar a él/ella y sintió lo mismo. Todo está en el Imagíname con imágenes de lo que ya nos han contado niños/as de todo el mundo. Llamamos al otro niño del que contamos la historia el “Niño Modelo”, porque si el/la niño/a que recibe la consejería se identifica con ese otro/a niño/a, lo/la tomará como un modelo a seguir. Él/ella tendrá curiosidad por saber qué le sucedió y abrirá su mente para que le suceda lo mismo. Es decir, estará dispuesto a imitarlo/la. Mientras escucha la historia del otro niño, se relaja y tiene más capacitad de reflexionar y evaluar su propia realidad y emoción.
¿Por qué siempre debo contar la primera historia bíblica?
La primera historia Dejen que los niños vengan a mí se cuenta a todos los niños/as porque refuerza el amor de Jesús y lo especiales y valiosos/as que son. Jesús se presenta como una persona real, que valora a los niños/as, y con quien podrán relacionarse. Está bien si el niño/a ya conoce la historia, porque necesita que se le recuerde constantemente su valor para Jesús. Recuerda que, a través de palabras, gestos o acciones, el niño/a ha sido bien marcado por la mentira de que no vale nada. Ahora tenemos que decirle la verdad, tantas veces cuantas sea necesario. Esta primera historia presenta a los niños/as que son tratados injustamente, lo que a menudo les sucede a los niños/as en riesgo. Aquí ya empiezan a entender que a Jesús no le gusta que esto suceda y que Él les hace justicia. Pone a los niños/as en un lugar de honor y quiere cuidar de cada uno/a personalmente. Al final de la primera historia, pregunte cómo cree que se sintió el niño (modelo) cuando supo que Jesús ama a todos los/las niños/as. Su respuesta te ayudará a saber si su sentimiento está cambiando, porque cuando responde sobre el niño modelo, está proyectando su propio sentimiento.
¿Está bien si no leo el texto de la historia bíblica?
La lectura del texto de las historias bíblicas en el Imagíname, tan pronto terminas de contarlas, confirma el mensaje al niño/a, y el poder de Dios también obra a través de su Palabra leída. A algunos niños/as les pueden gustar las historias, pero como se identifican tanto con ellas, piensan que son inventadas. Es importante que sepan que son historias reales, la mayoría contadas por el mismo Jesús.
¿Qué hacer si el niño/a ya conoce la historia bíblica?
Es posible que el niño/a ya conozca las historias bíblicas, pero en la consejería se cuentan en el contexto del trauma, se aplican al sentimiento del niño/a y, aun así, son las historias que cambiaron la vida de otro niño/a similar a él, que pasó por el mismo problema y cuyo sentimiento y autoestima cambiaron. El Imagíname prepara el ambiente y el corazón del niño/a, siguiendo una secuencia que facilita y favorece esta reflexión y apertura. El Espíritu Santo continúa el proceso, convenciendo, quebrantando, sanando. Solo el poder de Dios puede hacer eso. Por lo tanto, el niño/a puede escuchar la misma historia varias veces, pero si el Espíritu Santo no actúa, nada sucederá. Cuando el niño/a abre su mente y su corazón, incluso con una historia conocida, Dios actúa libremente en su vida.
¿Por qué es importante anotar la petición de oración o el comentario que hizo el niño/a durante la oración?
El momento de la oración en el Imagíname es muy poderoso, porque el niño/a comprenderá que él mismo puede hablar con Jesús de todo lo que hay en su corazón, donde quiera que esté. Jesús escuchará su oración y más tarde él niño/a experimentará su respuesta. Así, él comenzará a desarrollar una relación personal con Jesús. Por eso es importante que anotes lo que le pidió o le dijo a Jesús en el momento de la oración, porque cuando la oración sea respondida podrás recordarle que fue su pedido, y ayudarlo a fortalecer su fe, además de ayudar a la familia del proyecto Calzada a también orar por él.
¿Por qué es importante hacer un intervalo durante la consejería?
El intervalo, después de la sesión de Tarjetas de Bolsillo, es parte del Imagíname y siempre debe ser realizado, porque tiene varios propósitos:
1er – Es un momento para que el niño/a reflexione sobre lo que está pasando y tome decisiones, mientras todavía estás allí con él. Le dices al niño/a que vas a tomar algunas notas mientras él come su refrigerio, pero aún estás disponible si quiere interactuar.
2do – El niño/a también se siente especial, cuando se da cuenta que le has preparado algo, puede ser sencillo, algunas galletas y jugo, según los recursos de su institución, pero es una manera de que él se sienta cuidado.
3er – Es también el momento en que completas el Registro de Consejería para no olvidar ningún dato. También puedes recordar algo que no le dijo al niño/a y todavía tiene una oportunidad con él allí. No debe tardar más que cinco minutos. Es muy importante que intentes anotar las palabras exactas que el niño/a te dijo. Puedes escribir más detalles después de que él se haya ido.
¿Debo pedirle al niño/a que lea los versículos de las Tarjetas de Bolsillo al presentarlas?
Cuando mostramos las Tarjetas de Bolsillo, queremos que el niño/a tenga la libertad de ver la imagen, comprender su conexión con el texto bíblico, identificarse con el niño del dibujo y aun aplicar el mensaje a su vida. Es una gran reflexión para el niño/a, por lo que agregar la lectura puede estorbar este proceso mental. A veces el niño/a no sabe leer muy bien y puede ocupar su mente con eso, o querrá demostrarte que lee bien. Así que tú puedes leer las tarjetas a medida que las presentas, y cuando le entregas la tarjeta pequeña, si lo deseas, puedes dejar que la lea, si sabe leer, y escribir su nombre en el reverso.
¿Puedo ensayar el Imagíname con alguien de mi familia durante la capacitación, antes de la práctica para aconsejar al niño/a? (una tía/esposo/hija)
Durante la capacitación, cuando llegue el momento de ensayar el Imagíname, tendrás la oportunidad de hacerlo con alguien del grupo. Esta es la mejor opción porque te sentirás libre para cometer errores, repetir las preguntas con mayor claridad, etc. Pero si necesitas más ensayo, puedes pedirle a un adulto de su familia que te ayude a ganar más confianza antes de aconsejar al niño/a.
Aún no estás autorizado/a para realizar consejería con niños, niñas y adolescentes hasta que estés certificado/a, aunque sean de tu familia.
¿Qué tipo de niño/a debo elegir para practicar durante la capacitación?
Puedes invitar a cualquier niño/a o adolescente en riesgo que sea parte de tu proyecto/institución. El Imagíname funciona con niños/as a partir de los 5 años, pero como esta será tu primera experiencia con un niño/a, tendrás más posibilidades de demostrar tu aprendizaje si invitas a un niño/a que tenga 9 años o más.
¿Puedo aconsejar a un niño/a de otra institución?
La consejería con la app Maletín Verde solo se puede realizar con niños/as de instituciones/iglesias asociadas al Proyecto Calzada. Para que puedas realizar la actividad del Imagíname, debes hacer parte de una (o más) institución asociada, aunque sea voluntariamente, y debes estar registrado/a en ella para utilizar la aplicación.
¿Puedo aconsejar a los niños/as que sean vecinos de mi casa pero que no son atendidos por mi institución?
Si cuidas y acompañas sistemáticamente a los niños/as vecinos, aunque no sea un trabajo formal, puedes pedir al Proyecto Calzada que evalúe la posibilidad de incluir ese trabajo informal entre los proyectos asociados, recordando que te comprometerás a acompañar a cada niño/a aconsejado/a, y estarás disponible para realizar nuevamente la actividad de Imagíname, en caso de ser necesario, además de obtener la autorización de un responsable legal del niño/a para realizar la consejería.
¿Por qué tengo que pedir al responsable del niño/a que firme una autorización para la actividad Imagíname?
La autorización solo es necesaria para la capacitación, ya que es una actividad extraordinaria en la que estarás siendo supervisado/a. Posterior a la certificación, la consejería formará parte de las actividades de la institución asociada de la que es parte, y para lo cual ya debe contar con la autorización de los responsables legales del niño/a.
¿Cómo puedo explicarle al responsable del niño/a sobre la autorización para la consejería en la capacitación? ¿Puede el líder del proyecto/institución autorizar?
En caso de que la consejería se realice en el hogar del niño/a o adolescente, debes solicitar al responsable del niño/a que firme la autorización. Explique que estás tomando un curso para aprender a usar una aplicación para niños/as y adolescentes llamado Maletín Verde, que tiene historias bíblicas para ayudarlos. Dile que te gustaría que su hijo/a escuchara estas historias porque crees que será muy bueno para él/ella. Dígale que el/ella será tratado con respeto. También puedes decir que estarás siendo supervisado para que puedas aprender más.
Si la consejería se realice en la institución, el líder puede firmar la autorización para la consejería. El juego Imagíname formará parte de las actividades que desarrolla la institución, para las cuales ya deben contar con la autorización de sus padres o responsables legales.
¿Cómo debo invitar al niño/a a participar en la actividad Maletín Verde?
El niño/a a ser invitado debe conocerte y confiar en ti. Para invitar al niño/a simplemente puedes decir que te gustaría jugar un juego con él/ella, que está en una aplicación que se llama Maletín Verde, que es muy divertida y tiene varias historias. Pregúntale si quiere. Puedes añadir que ya hablaste con su madre/padre, etc., si es el caso, y que él/ella también pensó que le gustaría.
¿Qué hago si el niño/a sabe que, en la capacitación, otras personas están viendo la actividad?
Si alguien le dice al niño/a, o si él se da cuenta durante el juego que hay otras personas mirando, diga naturalmente que todavía estás aprendiendo a contar las historias de la aplicación Maletín Verde, entonces estás siendo observado/a para que puedas ayudar mejor a otros niños/as y adolescentes como él/ella.
¿Qué hacer cuando atendemos al mismo niño/a otra vez?
Si al final de la primera consejería con el niño/a, crees que él necesita otro encuentro para que su autoestima se fortalezca aún más, apunte la fecha con él. Para el segundo u otra consejería que necesite, realizarás el Imagíname siguiendo todos los pasos como ya has hecho en la primera vez. Recuerda que en cada consejería trabajarás la situación traumática y el sentimiento que el niño/a comparte en ese momento. Probablemente él se acordará de la historia Dejen que los niños vengan a mí que contaste en la primera consejería, y en cada nuevo encuentro, puedes pedirle que participe, ya sea relatando lo que sucede en algunas de las escenas, o respondiendo preguntas a lo largo de la historia, haciendo que el momento sea interactivo y dinámico.
Para los niños/as más pequeños, de 5 y 6 años, ¿debo hacer la consejería más rápido, por qué su tiempo de concentración es más corto?
Puede parecer que participar en una actividad de lleva 45 minutos es mucho tiempo para un niño/a de 5 o 6 años, pero verás, por ti mismo/a, que el Imagíname es muy dinámico y el niño/a participa activamente en él, por lo que es poco probable que pierda la concentración. Necesitarás adaptar el lenguaje para que él entienda las preguntas y explicaciones que le des, pero él estará feliz de tener este tiempo exclusivo y de calidad contigo. Independientemente de la edad, si el niño/a es muy activo, háblale con calma, cautivando su atención durante todo el juego.
¿Cómo encontrar la figura correcta para mostrar la comparación del niño modelo?
Las figuras que están en la sección de Comparación son aquellas con las que comúnmente los niños/as eligen compararse, por lo que será muy raro que no encuentres una figura similar. Siempre debes buscar la imagen en la categoría específica de acuerdo con lo que el niño/a ha compartido. Por ejemplo, si es un objeto, elija algo de la sección Objetos, si es un animal, busque en Animales, y así sucesivamente. De esta forma, mantendrás la calidad de la comparación del niño/a y facilitará su identificación con el niño modelo. En el Imagíname, las figuras se pueden utilizar para muchas comparaciones, incluso si no están en el título de la figura. Por lo tanto, conozca bien cada figura de las cuatro sesiones y explora las posibilidades que puedes ver en ellas, como hamaca, clavo, ventana, que también están en la figura “casa”; o una semilla, cáscara, que están en la figura “fruta”.
¿Qué imagen de comparación debo elegir en la sesión de Comparación si no es exactamente la que el niño/a usó para compararse?
Si no hay una figura en el Imagíname exactamente igual a la que ha descrito el niño/a, tenga siempre presente la característica y la explicación del niño/a. Por ejemplo, si el niño/a usar para compararse la imagen de “una tortuga, que es lenta”, piensa en un animal del Imagíname que es lento, tiene cuatro patas, tiene un caparazón duro, y así verás que la figura del armadillo es una muy buena elección y que el niño/a se identificará con él cuando le muestres el armadillo, y digas que “el otro niño también se comparó con un animal lento, parecido a una tortuga”.
¿Cómo actuar cuando el niño/a cuenta durante la consejería algún maltrato que está ocurriendo en el momento?
Es muy importante que sepas cómo tu institución lidia con el abuso. No eres el responsable por el niño/a solo. Entonces, si un niño/a comparte que está sufriendo abuso, ya sea físico, emocional o sexual, dígale que, después del encuentro, compartirás lo que está sucediendo con alguien (o personas) de tu confianza que realmente se preocupan por él y puede ayudar. Por eso, no prometemos total confidencialidad en la consejería. Pero debes tener mucho cuidado de no compartir la información del niño/a con nadie más que con las personas adecuadas de tu equipo.
Sugerimos, por lo tanto, que cuando te enteres del abuso:
a) Asegúrele al niño/a que lo has escuchado, reconociendo que hay una situación que necesita cuidado, en lugar de simplemente decirle que orará por él y que todo estará bien.
b) Guarda en tu mente cada detalle que te ha dicho el niño/a para que puedas recordarlo después del encuentro.
c) No interrumpas al niño/a ni tampoco dirijas la conversación. Dejes que el comparta sobre el abuso con los detalles quiera contar.
d) Una vez finalizada la consejería, registre toda la información que el niño/a ha compartido. Entregue este registro a la persona responsable de la institución (o la persona que se ocupa de este tema en ella) y solicite un estudio de caso, con urgencia, para delinear estrategias para proteger al niño/a, tal vez con visitas domiciliarias y entrevistas, denuncias anónimas o no, etc. Toda información recibida sobre abuso debe tomarse en serio.
e) Si de esta evaluación se detecta intención de causar daño y el niño/a corre riesgo de integridad física y/o emocional, tu o el responsable por la política de protección de la institución deberá elaborar un informe con toda la información conocida. Este informe debe ser llevado por el responsable de tu institución a las autoridades competentes, con una solicitud de protección para el niño/a, ya sea con el alejamiento del agresor, o colocando al niño/a en una familia sustituta (preferiblemente con familiares), o, como última opción, albergue temporal.
f) Si existe algún riesgo inminente, el niño/a no debe ser llevado a su casa, a menos que sea una decisión de las autoridades competentes. En este proceso, tu institución debe estar atenta para dar seguimiento al niño/a y ayudarlo/la a superar.
¿La persona que acompaña al niño/a al lugar de la consejería puede permanecer con el niño/a durante la actividad?
Cuando el niño/a es llevado de su casa o de la institución al lugar de la capacitación, deberá ser acompañado por un adulto, así como ser llevado de regreso a ella al final, por razones de seguridad. Tal y como consta en la autorización para la consejería en la capacitación, sólo podrán estar presentes en la actividad del Imagíname las personas autorizadas, en este caso el/la multiplicador/a y los participantes de la capacitación.
